¿Kit de admisión o filtro de aire para mi preparación?

¿Cuál elegir? ¿Cuál sería más adecuado?
Es una pregunta frecuente: "Quiero hacer una preparación o una reprogramación, pero ¿debo montar un filtro de aire deportivo o un kit de admisión?".
Más allá de esta pregunta, a veces también se desconoce la utilidad de estos productos.
En primer lugar, para acallar las "fake news" sobre los kits de admisión, tenga en cuenta que ¡un kit de admisión no envía aire al motor! ¡Es el motor el que aspira el aire!
Una vez entendido esto, en el fondo se ha entendido casi todo. El motor (reprogramado o no) funciona aspirando aire (y combustible). La depresión de los cilindros aspira el aire. El turbo (si lo tiene) fuerza esa entrada de aire hacia los cilindros.
Lo que importa, por tanto, es el volumen de aire que necesita. Un filtro de aire deportivo deja pasar hasta un 30% más de aire que un simple filtro original de papel. A veces es más que suficiente para aportar todo el aire que necesita su motor.
Pero a veces se queda algo corto en una reprogramación/preparación más avanzada (stage 2 y superiores, por ejemplo). El kit de admisión tiene la ventaja, frente a un filtro de aire en la caja original, de modificar el recorrido que sigue el aire hasta el motor. El diseño interno es diferente al de la caja de aire original. Por eso se llama "kit de admisión directa": Admisión directa. Todo está en el nombre;)
Que el aspecto estrictamente práctico no le impida tampoco darse un capricho. Más allá del rendimiento, un kit de admisión también es una pieza estética atractiva o complementa las demás piezas que pueda tener de su fabricante preferido. De carbono, de kevlar o de acero, aportan un toque atractivo al compartimento del motor. Los fabricantes compiten en ideas para hacerlos más eficaces y más bonitos. Pero, en el fondo, todos son igual de eficaces.
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